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Hola muy buenos días, tal vez tardes e incluso noches.
Una vez leí que “muchas veces renunciamos a lo cercano en busca de conseguir lo lejano”. (o algo así)
Ha llegado a mis oídos tu intención de comenzar a ofertar cursos especiales, quiero decir, de sable u otras cosas relacionadas con el taiji. Comprendo que ese es tu trabajo pero creo, y por supuesto es un punto de vista bien personal y privado de momento, que te puedas estar excediendo. Podemos como no hacer pequeñas introducciones en nuestras clases regulares. Mostrar un catálogo de cosas que se pueden aprender dentro de la escuela a la que uno pertenece y bajo la que se enseña.
Hay varias cosas que me gustaría comentar, y no van especialmente por orden de importancia.
Una es que tienes que trabajar para tu profesor y para tu escuela, de manera que esos pequeños cursos que supuestamente quieres impartir deberías de dejárselos a tu profesor, si es que él o ella los imparte. Distinto sería si tu profesor no quisiera enseñar. Pero así y todo no deberías quitar el pan a tu profesor y deberías de preguntar el porque tu profesor no quiere compartir sus conocimientos.
Si quieres que tus alumnos aprendan sable o/y otras cosas que no se suelen ofertar en las clases regulares, tal vez es mejor que les ofrezcas participar en los cursos que tu profesor realiza, y si eso no te parece suficiente, invitar a asistir a los cursos que dé el Maestro de este. Si esta fórmula no te parece adecuada, aunque puede que sea la correcta, deberías primero organizar los talleres para tu profesor o para el Maestro, ya que desde mi punto de vista, él debe de estar por encima de todo eso. No se debería de organizar talleres o cursos en la misma área en donde tu profesor está impartiendo clases y organizando cursos.
Recientemente se me ha otorgado el título de Maestro Instructor 4º Duan. No considero esto una equivocación de quien/es me lo ha otorgado. Si bien es verdad que me resulta extraño. Algunos de vosotr@s habéis obtenido también grados, y tod@s con el mismo criterio. Animaros a seguir practicando. Esto también ha colocado a cada un@ en su sitio, más o menos. Lo importante no es el nivel técnico esgrimido (que también), o el “premio” obtenido tras años de entrenamiento. Lo importante es que eso debería de servir para llevarnos a una práctica más diligente y más profunda del arte. Adquirir nuevas costumbres y actitudes; y a asumir nuevas y mayores responsabilidades. “Cuanto mayor es tu gongfu mayor es tu responsabilidad” le he oído decir a mi Maestro, John Higginson, en innumerables ocasiones. Cualquier nivel técnico sin asumir responsabilidades y sin una actitud correcta no sirve para nada, ni dice nada de uno como persona. Eso es robar conocimientos y técnicas.
La mayoría de vosotros, de nosotros, aunque no lo creamos, debemos de ocuparos de preparar a la gente en obtener una buena base, que aprendan una metodología de trabajo. Entiendo perfectamente la dureza de este trabajo, ya que yo lo sigo realizando a diario, a la expectativa de un horizonte algo más lejano pero probablemente menos importante. Por otro lado también es muy duro trabajar muchos y unos al lado de los otros y si encima tu profesor trabaja en tu misma área... mucho más difícil. Pero bueno no es un asunto fácil.
Todos hemos pasado, y lo que nos queda, por pensar en algún momento que podemos ser tanto como nuestro profesor, o que nuestro profesor no es lo bastante para nosotros o que cualquiera es mejor que nuestro profesor (como en la pubertad). Pero lo que en realidad tenemos que ver es todo lo que nuestro profesor ha hecho por nosotros, todo lo que nos ha enseñado, todas las puertas que nos ha abierto (o cerrado). Si no creemos en esto, es una falta de confianza en nuestro profesor, nos asaltan las dudas y eso nos puede llevar a perder la cara a nuestro profesor. Si esto pasa muy mal asunto. Así como muy mal asunto es anteponer la idea de creer que nosotros hemos hecho algo por nuestro profesor. Estamos en una escuela tradicional, esto no es “un sistema ni democrático ni de derecho”, es una escuela tradicional y tiene reglas que debemos de aceptar, o irnos.
Muchas de estas leyes, normas o reglas son incompresibles y hasta inaceptables para la mente occidental pero son las que debemos aceptar.
Muchas veces oí decir a mi shijie “pegarse y seguir”, hablando de nuestro Maestro y de situaciones “absurdas” o incomprensibles que se planteaban. Pero esa es la actitud. La intención y la actitud son en lo que todo está basado. A veces debemos de renunciar al efecto final y buscar en las causas.
El taijiquan y lo allí aprendido debería de extenderse a todos los aspectos de nuestras vidas. La práctica de taijiquan y de sus nobles principios compartidos con todas las demás artes marciales, deberían de extenderse a todos los aspectos de nuestras vidas. Si se me apura, deberíamos de guiarnos por esos principios y por esas virtudes.
Del mismo modo y manera debemos de tener claro que nuestra relación con el maestro y/o con el profesor no empieza y termina con la sesión de entrenamiento. Siempre y cuando seamos o pretendamos ser unos estudiantes serios, nuestro deber para con el maestro va mucho más allá que un simple intercambio de conocimientos, o unas meras correcciones en la clase. La atención y el respeto que se le debe al Maestro tienen que ser de la misma cantidad y calidad que la ofrecida dentro de las clases. Más aún, cuando nos encontremos en público la exquisitez con la que deberíamos de tratar al maestro debería de ser sublime. Colmar sus atenciones e incluso sus deseos, antes de se nos sea solicitado. Esto, sin ningún género de duda, proviene de observar a los más mayores, de escuchar los deseos del maestro y de saber leer entre líneas lo que cuentan sus historias, o de las historias que son contadas por los mayores.
Seguro que a priori esto suena a… ser un pelota, lame culos o cualquier otro término que se quiera acuñar, pero en una sociedad tradicional es un síntoma de respeto y admiración, y no deberemos de sentirnos avergonzados por ello.
El taijiquan y mi vida no son dos cosas diferentes. Mi vida y mi taijiquan es un continuo aprendizaje, no tengo una meta solo me preocupo de aprender, de entrenar y de practicar. El camino es lo importante. La meta está clara.
Pero no todos somos perfectos, ni yo tan poco, y todos cometemos errores, y alguien que debe en ciertos momentos tomar decisiones, por los demás o concernientes a los demás, siempre corre el riesgo de equivocarse. Yo no soy infalible. Pero todo esto es un entrenamiento, y el entrenamiento debe de servir para mejorar y a cometer cada vez menos errores.
Difícil, como todo, es tener una relación personal y/o de amistad con nuestro profesor. Bueno, de otra manera tan poco sería nunca nuestro Maestro. Pero por encima de todo, al menos para mí, es mi Maestro.
Cuando un@ tiene problemas personales, los principios a los que debemos de asirnos son los mismos a los que nos aferramos cuando nos están zarandeando en el empuje de manos, “song”. La confianza en quien te enseña debería ser la luz que ilumine el camino, por muy difícil de aceptar, en ocasiones, que esto pueda ser.
Cuando yo no logro comprender algo, o me asaltan dudas de gran calibre pregunto a mi Maestro, si él no está, pregunto a alguien que esté por encima de mi en la jerarquía. Si mi maestro no comprende algo, o no puede resolverlo o se le viene grande o tiene gran relevancia… lo consulta con su Maestro. De la misma manera el Maestro de mi Maestro hace lo propio con sus Maestros. Esto no debemos, no tenemos que verlo como una manera de acusar o de denunciar un caso, esto es pedir ayuda o consejo. Cuando no sabes lo mejor, siempre, preguntar. Mejor que se entere tu Maestro o profesor por ti que por la bola que se pueda formar más adelante.
Para esos de vosotros que pertenecéis a la familia del taijiquan una de las cosas que no se deben de olvidar, bajo ningún concepto es que hay que respetar al Maestro o al profesor, respetar sus enseñanzas y traer siempre el honor a la esuela y al profesor. Tod@s debemos de tener la responsabilidad de representar a la esuela y a nuestro Maestro en todas las ocasiones necesarias, requeridas y solicitadas. No solo en las clases y en los entrenamientos, si no también en los actos públicos y/o privados que se lleven a cabo. Nosotr@s representamos siempre a Zhong Ding y a nuestro Maestro John Higginson, y a su Maestro y a los Maestros de este, y a todos los ancestros, si me apuras.
Disciplina, esfuerzo y dedicación.